Sánchez realizó una atajada monumental ante un
cabezazo a quemarropa de Vahid Hashemian a los 11 minutos, cuando el
encuentro estaba 0-0 e Irán llevaba peligro a su marco.
En el resto del encuentro se mostró sólido de aire y también contuvo un remate venenoso de Ali Daei a los 55.
El portero no pudo hacer nada en el gol iraní,
que representó un empate transitorio 1-1. De hecho, en esa jugada tuvo
una parada fenomenal ante otro frentazo a quemarropa de Hashemian, pero
Yahya Golmohammadi tomó el rebote, con Sánchez ya fuera de la jugada, y
anotó.
Titular indiscutido de la selección tras ser
suplente de Jorge Campos en Francia 1998 y de Oscar Pérez en
Corea-Japón 2002, Sánchez casi ve frustrada su ilusión de debutar en el
mundial porque su padre falleció de un infarto el miércoles. El portero
viajó a México para el funeral y regresó a Alemania el sábado.
El técnico Ricardo Lavolpe había dejado en
suspenso quién saldría de titular, a la espera de ver cuál era el
estado de ánimo del guardameta. Cuando por los altoparlantes del
Franken-stadion se anunció que sería titular, desde las tribunas,
copadas por mexicanos, brotó una estruendosa ovación.
Sánchez entró último en la fila del equipo para
los actos protocolarios y tras finalizar el himno nacional aplaudió y
animó a los hinchas.
Durante la presentación de los dos equipos,
Daei, el capitán iraní, le dio un ramo de flores y todos los jugadores
mexicanos lucieron cintas negras en sus brazos en señal de luto.
El grito "Oswaldo te queremos, Oswaldo te
queremos" se escuchó a lo largo de todo el encuentro y el portero alzó
varias veces sus brazos en señal de agradecimiento.
Al finalizar el partido, Sánchez no pudo
contener las lágrimas y se abrazó con sus compañeros, quienes también
lloraron. A todos les decía "gracias, gracias", aludiendo al apoyo que
le brindaron.
Sánchez, quien para muchos puede resultar uno
de los mejores arqueros del mundial, no ha ocultado su deseo de usar el
torneo como vitrina para despertar el interés de algún equipo europeo.
AP- Veinticuatro horas después de regresar de un viaje
relámpago a México para asistir al funeral de su padre, Oswaldo Sánchez
debutó en la Copa Mundial e hizo un aporte decisivo a la victoria 3-1
sobre Irán.




Es un orgullo que Oswaldo sea mexicano y se halla sobrepuesto a todo y se deshagara al final del partido.
Publicado por: Miguel Barroso | 12 de junio de 2006 en 21:37