Acepta FIFA deficiencia
Agencias - Otorgar el Balón de Oro al francés Zinadine
Zidane no tendría nada de extraño si no fuera porque la FIFA se ha
cansado de pregonar el Fair Play. Ahora el máximo organismo
rector del balompié mundial parece aplicar una doble moral, dar por
absuelto a Zidane después del cabezazo que propinó a Marco Materazzi y
premiarlo como el mejor de una Copa del Mundo de la que se fue
suspendido una vez en la primera ronda y expulsado de la final. Ante
lo anterior la FIFA admitió los defectos del sistema de votación que
determinó que el francés fuera elegido como el mejor jugador del
Mundial, y señaló que trabaja para remediar lo sucedido de cara a
Sudáfrica 2010. "Imagino que la mayoría de los periodistas votó antes
de la final, porque tenían que trabajar tras el partido", dijo Andreas
Herren, portavoz de la FIFA. El portavoz matizó de todos modos el
asunto. "Es la votación de los periodistas, y nunca esperas que una
situación así se produzca en la final. La votación por Zidane es la
expresión global de su rendimiento". No hay duda de que la calidad de Zidane fue determinante para que Francia se plantara en la final. Dio
su mejor partido en los Cuartos de Final cuando eliminó al
pentacampeón, Brasil y el domingo era un tipo de 34 años que parecía de
24. Pero detrás de todo ese genio está su eterna calentura. En
su exitosa carrera deportiva Zidane ha sido echado de las canchas en 12
ocasiones, la mayoría porque perdió el control y arremetió contra el
rival ya sin balón de por medio. La primera vez que el genio galo
vio el cartón rojo fue en agosto de 1995, en las semifinales de la Copa
Intertoto, cuando jugaba en el Girondins de Burdeos. Torsten Fink del
Karlsruhe fue la víctima de Zidane. El francés vio la roja tras un
golpe de revés contra el alemán. En julio de 1998, en pleno Mundial en
casa Zidane fue expulsado por el árbitro mexicano Arturo Brizio en un
partido de la fase de grupos ante Arabia Saudí. Fue suspendido dos
partidos y sólo pudo volver a jugar en Cuartos de Final ante Italia. En
septiembre de 2000, en plena Liga de Campeones de Europa, cuando jugaba
para la Juventus se ganó dos amarillas y por consiguiente la roja por
una patada sobre un hombre de El Deportivo La Coruña. Un mes después en
el mismo torneo vio la roja por un cabezazo sobre Jochen Kientz jugador
del Hamburgo, quien sufrió un conmoción cerebral. Su rojo
historial prosigue en febrero de 2004 en la Copa del Rey de España. Con
Real Madrid fue castigado dos juegos por agredir a un jugador del
Sevilla. Antes de Alemania 2006, en abril de 2005 en el duelo
liguero del Madrid ante el Villarreal, volvió a perder los nervios y
fue expulsado. Nadie puede poner en duda la calidad de Zidane,
pero qué tanto merece el nombramiento de mejor jugador del torneo un
hombre que no es capaz de enaltecer la máxima premisa de la FIFA:
preponderar el Fair Play.


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