Cuando Luiz Felipe Scolari era seleccionador de Brasil, dio a cada uno de sus jugadores un ejemplar de El arte de la guerra de Sun Tzu, una obra china sobre estrategia militar con 2,500 años de antigüedad.
Si bien la victoria de Portugal sobre Holanda del domingo por la noche
ofreció una interpretación quizá demasiado literal sobre cómo ganar una
batalla, dada la cantidad de tarjetas amarillas y rojas, no es la
primera vez que un equipo de Scolari gana de una forma “fea”.
El técnico recibió abundantes críticas por la manera en que conquistó
la Copa Libertadores tanto con Gremio como con Palmeiras. Sin embargo,
nadie se quejó en Brasil cuando condujo a la Seleção
a su quinto título mundial en 2002. También en Portugal el brasileño se
lleva más flores que palos, tras haber llevado al equipo nacional más
lejos que en cualquier otra Copa Mundial de la FIFA desde 1966.
Scolari, una figura vivaz que merodea el área técnica como un perro con
malas pulgas, parece estar sacando el máximo provecho a su plantilla,
la cual, asegura, está jugando con “una voluntad que nunca había visto
en una selección de Portugal”. El próximo examen para demostrar esas
ganas llegan contra Inglaterra, en un choque de cuartos de final en
Gelsenkirchen que ambas formaciones esperan con emoción… y una pizca de
inquietud.
Mientras las preocupaciones de Portugal se concentran en cómo sustituir
a los sancionados Deco y Costinha, para Inglaterra, el principal
obstáculo que se interpone en su camino hacia su primera semifinal
desde 1990 parece ser el propio Scolari. Nadie en la concentración de
Inglaterra necesita que le expliquen el éxito como estratega del
brasileño, dado que éste encarará el crucial encuentro del sábado
buscando su tercera victoria seguida en partido oficial contra
Inglaterra. Un equipo de Sven-Göran Eriksson que, pese a ganar
partidos, hasta ahora no ha jugado mostrando todo su potencial.
Hace cuatro años, el Brasil de Scolari se impuso a Inglaterra por 2-1
en Shizuoka, en esta misma ronda de cuartos de final de la Copa Mundial
de la FIFA. Asimismo, hace dos veranos, su selección de Portugal se
medía a Inglaterra en cuartos de la Eurocopa 2004 y, de nuevo, Felipão
resultó vencedor. En ambas ocasiones, Inglaterra se adelantó pronto en
el marcador; y, en ambas ocasiones, el equipo de Scolari remontó para
apuntarse una ajustada, aunque merecida, victoria.
Eriksson
insiste en que Inglaterra tiene “mejor equipo esta vez que hace dos
años”, pero dar buena cuenta del combinado de Scolari no será fácil,
como ponen de relieve las derrotas de 2002 y 2004.
2002: Inglaterra, incapaz de responder
En Japón, en 2002, la
fe parecía habérsele agotado a Inglaterra una vez que Rivaldo, a unos
segundos del descanso, contrarrestó el tanto inicial de Michael Owen en
el minuto 23. Brasil tuvo que hacer frente a la pérdida de Ronaldinho,
quien vio la tarjeta roja a poco de la reanudación. Pero, para
entonces, el mismo jugador ya había convertido el que sería el gol de
la victoria.
Al final, Inglaterra no supo sacar partido de su superioridad numérica.
Durante los 34 minutos restantes, el equipo no logró inquietar
seriamente a la zaga auriverde
y rifó demasiados balones largos contra un equipo que, cuando está en
su salsa, sabe mantener la posesión del balón mejor que ninguno.
Aquella tarde húmeda en Shizuoka fue el primer asalto de un duelo que el diario The Times bautizó esta semana como “Mr Cool v The Volcano”
(“Señor Frío contra el Volcán”). Sin embargo, si bien Eriksson recibió
críticas de uno o dos jugadores tras aquella derrota, por no lograr
reanimar a sus hombres en el descanso con su charla de equipo, la
segunda derrota, dos años más tarde en Lisboa, fue más un triunfo de
los osados cambios de Scolari.
2004: Los cambios de Scolari dan fruto
Inglaterra se
adelantó en el minuto 3 con un gol de Owen y, pese a perder a Wayne
Rooney por una lesión de metatarso, el equipo mantuvo su renta hasta el
tramo final del encuentro. Entonces, Scolari sacó a la palestra a tres
jugadores ofensivos (Simão, Rui Costa y, con más polémica, Hélder
Postiga en lugar de Luis Figo) y cambió su esquema, del 4-2-3-1 a un
3-4-3.
El técnico brasileño obtuvo su recompensa con el empate, que logró de
cabeza Postiga en el minuto 83. Luego, otro de sus suplentes, Rui
Costa, marcó un espectacular segundo tanto en la prórroga. Frank
Lampard hizo el 2-2, pero fue un breve aplazamiento de la sentencia, ya
que Portugal se impuso por 6-5 en los penales.
Si estos dos intensos choques no fueran suficiente historia entre
Scolari e Inglaterra, está también el asunto del breve idilio entre la
Asociación Inglesa de Fútbol (FA) y el brasileño, esta primavera. La FA
parecía confiada en nombrar a Scolari como sucesor de Eriksson, hasta
que un último cambio de intenciones por parte del seleccionador de
Portugal llevó a los directivos del fútbol inglés a recurrir a Steve
McClaren.
Scolari ofreció su versión de los hechos esta semana en la televisión BBC,
en una entrevista con el ex internacional brasileño Leonardo. Afirmó
que no estaba muy dispuesto a acudir a la Copa Mundial de la FIFA una
vez hecho público su futuro como seleccionador de Inglaterra.
“No podía tomar la decisión de ser el seleccionador de otro país antes
de una Copa Mundial en la que represento a Portugal”, señaló.
“Imagínese que me enfrento a Inglaterra durante el Mundial y tengo que
decir a mis jugadores: ‘Mueran por Portugal’”. Este sábado, en un
choque en el que aspira a su 12ª victoria consecutiva en la fase final
mundialista, el viejo estratega no tendrá ningún problema para decir
esas palabras.
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